Y había una vez…

Estaba leyendo sobre la muerte del chico homosexual; mire Don Público , ¿no cree usted qué si hacen nuevas leyes para el LGTB, ¿no deberían primero, ellos, preocuparse por una ley que los proteja antes las agresiones que se le seguirán cometiendo y se le han cometido durante mucho tiempo? Esta idea lleva años tratando de ser implantada con los heterosexuales, el problema radica, en las historias de estos colectivos que, ¿ si son verdades o son mentiras?, han seguido en el transcurso de muchas épocas. Años obligándolos a esconderse, pero la a historias oscuras detrás de este colectivo, son también bien suculentas. Todo comenzó con el cine en Hollywood, si ven las películas, siempre se muestra a ese colectivo, como unos corruptores de la sexualidad. Engañándo al heterosexual con fiestas, droga y alcohol. ¿No deberían empezar por ahí? Para demostrar y cambiar la mentalidad que se tienen de ellos. Vamos, que si el problema de alguien es el dinero, esa persona lo único que tendrá en la cabeza es, dinero. Lo mismo sucede con ese colectivo, y el sexo sigue siendo un tabú. Debe haber una forma de quitar la homofobia, pero también que estos respeten a los otros. No sé, digo.

Los índices

Ir a que te hagan un plan arquitectónico, y teclee con sólo dos dedos, o sea, con los indice de cada mano.

Ir a ver al doctor y teclee con dos dedos, o sea con los índice de cada mano, e intente hacer un reporte de ti.

Ir donde un asesor de trabajo y te haga el currículum con dos dedos, o sea, con los índice de cada mano.

Y tecleaba rápidamente y rabiosamente con dos dedos, o sea, con cada índice de sus manos. Y no como el otro, que hacía lo mismo, pero era lento. Lo hacía lento, porque su postura era apoyando los codos en la mesa, mientras bajaba la muñeca y tecleaba, como dije anteriormente. Se había reincorporado al trabajo después de 18 años, exactamente, después de terminar los estudios, casarse y quedarse embarazada. Típico de las chicas que creían que el mundo era de ellas.

“El amor en los tiempos del cólera” (fragmento). Gabriel García Márquez

Si algo la mortificaba era la cadena perpetua de las comidas diarias. Pues no sólo tenían que estar a tiempo: tenían que ser perfectas, y tenían que …

“El amor en los tiempos del cólera” (fragmento). Gabriel García Márquez

El diario de vida

Quién no tuvo en su niñez o mejor dicho en la adolescencia un diario de vida, esto va por las chicas. Pero los chicos también entran aquí.

Querido Diario, me gusta un chico y el aún no lo sabe. El otro día mi padre no me dio permiso para ir a una fiesta, y el chico que me gusta estaba allá. Ahora me cae mal mi padre con toda mi alma. Bueno te dejo, porque voy a cenar.
Adiós diario.

-y así eran las conversaciones-

Querido Diario, la mamá me manda a lavar los platos y estoy cansada de eso. Solo se que no quiero vivir más aquí. Bueno te dejo, que me llaman.

Querido diario, el otro día la tonta de Juana me dijo que yo era muuu tonta, ¿qué se cree esa tonta? Bueno te dejo porque tengo que hacer las tareas.
Me cae requetemal la Juana ahora.

Y aquella llave con candado para cerrarla, creyéndose tener el libro de los secretos. Y los hermanos cuchicheando y preguntándose qué estará escribiendo y el porqué tener un candado. Luego reuniéndose en secreto para ver quién toma la famosa llave para leer el secreto , que será, seguro, sobre de quién está enamorada. Y luego por supuesto, molestarla y hacerles horribles burlas, sobre el chico que le gusta.

Querido Diario, creo que alguien quiere abrir el candado y leer nuestros secretos, son todos unos molestosos, que no sirven para nada. Yo tacharé todo lo que te he escrito, por si acaso. Ese es nuestro secreto. Tú no digas nada. Adiós.

Tacha, tacha y tacha. Y escribe en una hoja del diario. Ahora no hay nada. Otro día seguiré.

La verdad que el diario de vida era más bien para desquitarse de los malos ratos, no había ningún secreto peculiar. Pero el solo hecho de tener un candado, significaba en ese entonces, secretos que desvelar.

Habían otras chicas que tenían varios diarios de vida y solo uno era el verdadero. Creo que eso ayudó a muchas personas adolescentes, escribir sobre lo que le molestaba y luego lo leían para darse cuenta de la ridiculez de los pensamientos en ese instante, y nada era importante, y así pasas página.

Alguna vez dije que no

-No queria escribir sobre eso, siempre me negue.
-Y, entonces ¿ por qué lo hizo,por dinero?
-Tengo lo suficiente, no me hace falta. -¿Por qué entonces?
-Porque leí un refrán: “nunca digas de esta agua no beberé”.

Fue la razón por la que la señorita Sin Fuente escribiría un artículo en el periódicucho del pueblito en el que vivía, sobre la diferencias entre la cigarra y la hormiga. Siempre le pareció que era una anécdota de la vida misma, gente que se aprovecha y los abusados de esos provechos. Se había dicho no hablar más de eso, ya que fue la razón de la ruptura familiar. El problema que todos se creen hormigas, nadie es la cigarra, y nadie es agradecido. Pero entonces se encontró cara a cara con una circunstancia que la vida misma le puso, fue un tropezón que no se esperaba.

Había decidido pasar unos días en una habitación alquilada en un pueblito a unos buenos kilómetros de distancia del suyo, y sucedió. Todo comenzó mal, la habitación se habían arrendado a dos personas al mismo tiempo, por error online, y ella era una de esas, y ese día decidido salir más tarde y por lo que le hizo perdedora de la misma , que la ocupó un señor que fue precavidos. Ya era muy tarde para regresar y había estado todo el día manejando, tuvo que ir a visitar a una prima que estaba a unos dos kilométros del pueblo, ella le ofreció cama y cena, y al día siguiente un desayuno, que le dejo servido en la mesa de la cocina, antes de irse a trabajar. La señorita Sin Fuente no quería quedar debiendo un favor, así que antes de irse le dejo en la mesa con una pequeña carta de agradecimiento por su hospitalidad una pequeña suma de dinero. Y regreso nuevamente a su hogar.

Días después apareció la prima también en su casa, con idéntica circunstancia ( sospechosa para ella) de lo sucedido con la habitación online, así que a la señoríta Sin Fuente no le quedó más remedio que ofrecer también su hogar, sólo que está no se quedó un día, sino varios porque ella no despilfarraría su viaje en nada. Y cómo le dijo a SIn Fuente: “ver si volvemos a tratarnos”.

Sin Fuente concluyó que un favor siempre salía caro. Que el cuento de la cigarra y la hormiga trataba más de egoísmo. Su prima se ofreció sin pensar y sin cuestionar y tampoco le había pedido dinero, pero ella no quería, para que no sentir que ella se aprovechaba, o sea que era la cigarra. En realidad nada se trataba de eso. Nada tenía que ver con eso. Todo tenía que ver con todo, y era una cuestión de personalidad y temperamento. Ser agradecido y desagradecido. Que un desagradecido podría fácilmente convertirse en el agradecido y viceversa, de acuerdo al patrón del guion. Su prima había ofrecido sin pedir nada a cambio, cosa que ella, Sin Fuente, lo calculó a qué si. Pero ahora se preguntaba si ese favor le saldría a ella más caro, fue y se dio cuenta que si no quieres deber nada a nadie, no pidas. Pero era una cuestión inverosímil, porque se pide, se pide trabajo, se pide techo, se pide comida. Estaba en un dilema. La cigarra ya no era tan cigarra y la hormiga no tan hormiga. Aquí parecía más bien un viento sobre celos. Las hormigas celosas de la cigarra que disfrutaba la vida, pero a las hormigas le gusta mucho trabajar. La cigarra podría envidiar ese don de las hormigas. Por lo tanto, Sin Fuente, se quedó sin sentido de ese refrán.










	

Realmente
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Noticias

Hay muchas personas dentro de la profesión de periodismo, escritores, narradores que escriben noticias y se basan en dos premisas. Empiezan con una noticia así: “En Alemania los niños de seis y dieciséis años no llevarán mascarilla“, se expanden en que los padres no quieren que los niños lleven la máscara basándose que esas máscaras no son para niños. Entonces termina así. Hasta ahora los niños son libres de máscaras. Entonces los niños debajo de seis años no usan máscaras, es lo que hasta ahora se está haciendo.

Me pregunto, por qué no dan una noticia informativa en vez de hablar de lo mismo en tono de premisa, sucede que ese tipo de premisa hace crear bulos, noticias que son falsas o lo que se llama #fakenews . Cuando las noticias informativas están aclarando de manera pragmática un problema y viene otro, a dar premisa sobre lo mismo, sucede que el lector saca su propia conclusión, como si estuviera antes un experimento de química o de física. Esto debe anularse, por supuesto que el lector igualmente sacara su conclusión, pero las premisa enrollan o confunden al público creando más premisas y algunas se salen del contexto, pero como se hizo así, al libre albedrío, se conjuga como algo que termina no simbolizando el contenido, aunque si la problemática más no la solución, y ahí empiezan las discusiones que no llevan o que tampoco van a ningún contenedor. Basuras que deambulan por ahí. Por favor, pragmatismo ante todo.

Auriculares

Al mediodía, en mi hora de almuerzo, me gusta dar una vuelta de 15 o 20 minutos para tomar un poco de aire fresco. Estas salidas comenzaron con el HomeOffice, o Móviles arbeite, como le dicen en Alemania, o teletrabajo como le dicen en España. O sea ya va más de un año haciendo esto. En esa caminatas me llevo el iPod o los auriculares del IPhone, he logrado con ellos escuchar la música, y la pongo al más alto nivel, que para mi esta bien, aunque creo que cualquier persona que esté a más de 100 metros, la escuche también. En realidad no me importa, porque yo SI la escucho. Así que voy caminando al ritmo del compás, y entendí lo entretenido que es, trotar y hacer cualquier tipo de actividad con ella, claro cuando trabajo también, a veces me los pongo, aunque creo que cuando llegue el día de regresar a la oficina, no podré hacerlo más, precisamente porque está la música muy alta. No me quejo, porque después de todos este tiempo, alguien por fin, invento unos minúsculos auriculares donde sordos hipo acústicos puedes sentirla también.

La absorción del diálogo vacío.

Un día te levantas y tienes ganas de conversar con alguien sobre la política del coronavirus, entonces vas a casa de la vecina, antes hay que enviarle un what up para ver si quiere reunirse y platicar, al dar la señal afirmativa, vas con la cabeza llena de ideas. Algunas ideas son correctas y otras son descabelladas o lo que se llame “teórias conspiranoica”. Tu vecina también tienen sus ideas, y de ambas. De las segundas muchas y muchos no hablan para que no lo tilden de locos o locas, pero lo pensamos, y mucho por cierto.

Comienza la plática, con un aromático café y unas galletitas que llevaste para acompañarlo, porque sabes que la vecina no sacará ningún dulce para compartir porque es una golosa egoísta.

En esa temática comienza el chacharacheo, la lógica aplastante de las vacunas, del virus mutante, del aislamiento mundial que ha ayudado a liberar más oxígeno que carburo, por el exceso de autos parados y por el cierre de las tiendas de ropa, que según podría ayudar a que los fabricantes de telas no lancen a los ríos las aguas de sus lavanderías. A medida que se va hablando nos vamos metiendo en el tema que nos va subyugando hasta alcanzar que el cuerpo por la energía mental nos deslice unas gotitas por la frente.

Al fin, casi todos los temas que nos quitan un preciado tiempo pensándolo e invirtiéndolo y dedicándolo para no hacer nada con esos pensamientos que se convierte en un diálogo vacío, no lleva a nada, solo te subyuga comiendo la energía positiva o negativa, para convertirte en esos diálogos, en personajes hablando incoherencias, matizando con muchos adjetivos calificativos que no lo llevan a ninguna parte. Solo se quedan ahí, en la nada. Porque están vacíos. Sin sustancia que comunicar. Porque también nunca lo veras en la acción. Están ahí guardados como la factura que pagas de un fitness al que nunca vas, pero puedes decir “ estoy registrada”. Ese registro que te hace creer que formas parte de algo aunque no lo uses, ¿sabes qué es? UNA INUTILIDAD.

Estamos continuamente en esa situación, el coronavirus hizo que muchos observaran que llevamos una vida insignificante sin ningún sentido, hablando sin querer hablar, pensando sin querer pensar, olvidándolo en ese instante también, todas las cosas relativas que nos carcomían la cabeza, y que en realidad estaban vacía como un hueco, como un agujero negro. Vivimos sin emociones, muchos viven mirando a los demás, sin mirarse introspectivamente, con el miedo que al mirar en su interior lo encuentre también vacío. Vacío afuera y vacío adentro y se cuestionen si están vivo o muerto y todo porque caes continuamente en la procrastinación del diálogo vacío, preocupándote por cosas que no te atañen, como ver cuantas cajas recibe la vecina todos los días del correo, y hablar de eso durante horas y a veces te consume durante días y semanas. Como llamar por teléfono a alguien cinco veces al día para preguntar qué hace. Y luego conversar con otro de lo que hace esa persona. POR DIOS. ¡Qué insulsividad! Trata de no caer en esos diálogos que no llevan a nada y sólo te carcomen la cabeza.

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